Base para un nuevo paradigma evolutivo.

Mi participación en las II Jornadas CONVIVE, promovidas por el Observatorio de la Convivencia de la Región de Murcia, 30 de Mayo de 2019 celebradas en la Universidad de Murcia con el tema central de la Empatía en Educación.

Fue Einstein el que dijo aquello de que “para solucionar un problema había que salir del enfoque que lo creó”. En Educación tenemos grandes retos. Y se constata la inercia de funcionamientos y la falta de visión para abordarlos; porque la dificulta estriba en mirar la realidad del aula con otros ojos.

Antes los enormes retos que la humanidad está afrontando se ven claramente dos tipos de respuesta:

  1. La basada en el miedo, reaccionaria, defensora del viejo paradigma que ya se siente obsoleto (y que a algunos les da seguridad).
  2. La que aflora de la creatividad humana y plantea nuevas soluciones desde nuevos enfoques necesarios.
En la Inauguración de las Jornadas, con el equipo del Observatorio de la Convivencia.

Mi intención ha sido aportar a estas Segundas Jornadas de CONVIVE, ese paradigma que ya está latente en muchos docentes, y que impregna el funcionamiento de algunos centros, aportando la necesaria visión para una innovación desde un enfoque basado en las personas.

 Aten Soria, Clown de las Hospitalarias, fue mi compañera de “cartel” con su charla “Teatro y Clown para trabajar las habilidades sociales y la empatía”. 

La Empatía nos coloca en una mirada sin juicio que:

  • Asume el aula como un espacio de encuentro entre personas, espacios que facilitan o entorpecen la convivencia.
  • Es la base para generar el “nosotros”, para construir una convivencia inclusiva.
  • La inclusividad no es un derecho, es un sentido de pertenencia: “Soy tenido en cuenta, tengo mi lugar entre mis iguales”.
  • La empatía hace de la docencia un Arte para el Acompañamiento en procura del desarrollo el Ser, de nuestra parte más profunda y genuina.
  • Complementa la necesaria instrucción y la formación (“Educare”) con le respeto y el alentar el desarrollo de las fortalezas y talentos propias (“Educere”).

El trabajo en los talleres fue contactar con un estado más centrado en uno mismo, evidenciar el hábito de enjuiciar e ir más allá de las etiquetas para ver realmente al otro, y empatizar con los alumnos, escuchar su voz para transitar de una educación basada en el currículo y la norma a otra más humana basada en el acompañamiento que permite el desarrollo del Ser.

Ha sido una experiencia muy grata compartir una mañana con los docentes participantes, escucharlos y aprender también de sus experiencias educativas.

Una Educación Inclusiva necesita de Empatía para resonar con el otro y generar comunidades respetuosas, no a través de la disciplina, sino a través de los valores compartidos. Agradecido a la organización, el Observatorio para la Convivencia, por invitarme a participar en estas jornadas.