Los niños y jóvenes son como semillas. Aunque pequeños portan dentro un enorme potencial para convertirse en árboles frondosos y llenos de frutos. Son semillas en busca de germinación si no les tapamos el sol (respeto y consideración), si los regamos (motivación), si los cuidamos (autoestima) y si los abonamos (invitamos a la acción).

Y eso supone un giro radical:

Superar la actual educación basada en autoridades.

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