Las señales de crisis en nuestro contexto planetario son tan evidentes que son inexistentes sólo para quien no quiere verlas. Dados los vertiginosos cambios que estamos viviendo necesitamos asumir una nueva actitud más positiva frente a los cambios estructurales a los que estamos sometidos. La crisis actual de la educación es reflejo de la crisis que aflora en todos los ámbitos de nuestra sociedad, desde la política a la economía. Nuestros sistemas no funcionan, hacen cada vez más ruido. Se tornan obsoletos y necesitan de una profunda transformación.

Los cambios pueden ser adaptativos o pueden ser transformacionales.

Un cambio adaptativo se da cuando se cambia en función de una situación externa. Si me echan de mi trabajo he de buscarme otro. Si cambian las normas de mi empresa debo asumirlas y cambiar mi funcionamiento en relación a ellas. Se trata de cambios que vienen desde fuera, que no dependen de mí y me adapto a ellos. Afectan al nivel de la conducta.

Un cambio se convierte en una transformación cuando se convierte en un cambio interno y personal, cuando decido que necesito cambiar yo. En este caso, el cambio conductual es resultado de cambios a niveles lógicos más profundos, como un cambio de creencias que implica una nueva manera de comprender la realidad, de sentirla y de asumirla. Una transformación no es sólo un cambio de conducta, es un cambio de paradigma para la persona.

Un ejemplo sería que la persona decida cambiar de empresa porque en la actual no siente que se respeten en ella sus valores, o que desde su malestar cambie la actitud y el rol que tiene en su profesión.

Ante los vertiginosos cambios que está viviendo nuestra sociedad podemos ser espectadores o asumir que algo podemos aprender de nuestros errores, cuestionar nuestras creencias, ponerlas en entredicho y crecer con las crisis. De hecho la palabra “crisis” viene del griego y significa “oportunidad”.

Es como cuando estamos bañándonos en el mar, disfrutando de ese agua calmada y fresca. Pero de pronto el mar se encrespa y comienzan a llegar olas. Nuestra comodidad se ve perturbada. ¿Qué hacemos entonces? ¿Enfadarnos porque vienen olas y nos molestan? ¿Coger nuestra tabla de surf y disfrutar de ellas?

Si todavía alguien cree que en esta época de profundas transformaciones a nivel global va a encontrar un estatus inamovible donde no sea molestado lo va a tener difícil. Estos tiempos son una invitación vital a salir de nuestras zonas de confort para aprender y transformarnos. Adaptándonos a los cambios podemos ver oportunidades donde otros sólo ven problemas. Y evolucionar. No es una actitud cómoda la de surfear en los cambios, pero puede ser muy creativa y estimulante.

Siguiendo mi proceso de vida y aprendizaje, un día me descubrí en esta frase de Ghandi: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”. Lo más poderoso es encarnar e incorporar en ti la visión del mundo que quieres aportar; es la más poderosa manera de transformarte y generar transformación. Primero los cambios son internos. Los cambios reales se irradian de dentro a fuera. Cuando yo cambio cambia el mundo.

Salir de nuestras zonas de confort implica soportar la tensión creativa resultado de confrontar internamente nuestros miedos con nuestras aspiraciones y necesidades de crecimiento. Esa motivación ha de ser superior a los miedos para poder atravesar esa zona de pánico que lleva a las nuevas zonas de aprendizaje.

Hay personas que no se atreven a salir de sus zonas seguras; y eso que a veces las zonas cómodas no lo son para nada, sólo son zonas conocidas en las que a veces no estamos bien, pero es algo conocido y genera cierta seguridad porque la inquietud del cambio es muy fuerte en la persona. El miedo es superior al asumir riesgos y alcanzar mejoras en sus vidas.

Sin embargo para poder crecer a menudo necesitamos atrevernos a atrave3sar nuestros miedos y desplegar nuestra creatividad vital. Surfear con los cambios puede aportarnos llevar a nuestra vida al siguiente nivel de plenitud.

Desde el coaching se pueden abordar procesos transformacionales personales y colectivos con garantías. No descartes pedir ayuda sin lo necesitas.

Y Cuando las olas del cambio lleguen a tu vida… Coge tu tabla y disfruta…