Afortunadamente, cada vez se habla más de creatividad en Educación. Fomentar aprendizajes significativos, que toquen el corazón de los alumnos, es todo un arte. De ahí que para ello hayamos de arriesgarnos fuera de los acostumbrados métodos repetitivos y académicos. Y para explorar nuevos territorios pedagógicos y crear experiencias de aprendizaje en el aula hemos de hacerlo con mucha creatividad.

Recordemos que hemos de educar para la incertidumbre. Los cambios que se avecinan son tan rápidos y de tal calado que no conocemos con demasiada certeza cómo será el mundo de aquí a 20 años, cuáles serán las profesiones y las habilidades que se necesitan en él. Así que la creatividad es clave para moverse bien en ese futuro.

Todavía tenemos demasiada idealizada la creatividad artística. Pero la creatividad se da en todos los campos humanos; no es algo exclusivo de los artistas. 

La creatividad es una manera de resolver problemas aportando soluciones inteligentes, innovadoras o novedosas.

Si crees que no eres una persona demasiada creativa, probablemente es mentira. Sí, en mis cursos de creatividad me encuentro a muchos docentes que creen no ser muy creativos. Y enseguida encuentro que tal vez no sean aún muy creativos en su aula, pero son muy creativos en otros ámbitos de su vida, com cocinando, preparando viajes, haciendo actividades en familia, etc.

La buena noticia es que si somos creativos en un ámbito podemos llevar esos recursos al ámbito que nos interese.
Por otra parte, desde neurociencias y el concepto de Plasticidad cerebral está demostrado que podemos aprender a ser más creativos. 

La creatividad tiene varias fases:

  • La fases de ideación: imaginación y generación de ideas, en la que lo más importante es el volumen de ideas.
  • La fase de evaluación de esas ideas, en la que lo más importante es generar criterios para seleccionar las ideas o soluciones en relación a la solución que se busca.
  • La fase de realización: que incluye investigación; bocetos, esbozos o borradores; revisión; prototipos; pruebas y producción. 
    Ésta última la dejaremos un poco de lado y nos centraremos más en las dos primeras.

Para fomentar la creatividad hace falta respetar esa fase de incubación de ideas en la que no exista la crítica, el juicio o la descalificación. La fase creativa ha de ser productiva en ideas. Lo importante no es si son buenas o no; lo importante es que sean muchas. En esta fase se funciona desde el pensamiento divergente.

La idea clave es separar la fase creativa de la fase de evaluación.

Te propongo un método creativo que suelo utilizar para incubar ideas y que me da muy buenos resultados:

“Las tres habitaciones de Walt Disney”.

Dicen que Walt Disney tenía tres habitaciones un tanto peculiares que usaba para desarrollar sus emprendimientos.

Una era la habitación del soñador. En ella estaba permitido soñar sin límites, sin juicios. Desarrollar opciones e ideas a cuál más loca, inusual, original o extravagante. Todo valía en ella para dejar fluir la inspiración y las emociones libremente para generar ideas nuevas o sorprendentes.

La segunda era la habitación del realista. En ella aterrizaba con los pies en el suelo. Y revisaba las ideas viendo aquellas más posibles, las más “futuribles”.

Y la tercera de las habitaciones era la del crítico. En ella evaluaba las ideas, las sometía a criterios que consideraba adecuados y trataba de ser constructivo. Pesaba los pros y contras, estudiaba la mejor manera de que sus ideas y proyectos pudieran materializarse. Teniendo la cabeza en el cielo y los pies bien plantados en el suelo.

En cada persona predomina alguno o varios de estos tres aspectos: soñador, realista y crítico. También son “personajes” internos que suelen aparecer en determinados momentos o contextos de nuestra vida.

La idea es poner los tres a trabajar de manera cooperativa, sin que se hagan boicot, para desarrollar ideas, proyectos o resolver problemas.

¿Un buen truco para que aparezca el aspecto creativo? Confianza en uno mismo o dentro del equipo, autoestima alta y buena cooperación. Esas son la bases.

¿Cómo puedes usar este método de “Las tres habitaciones” para ser una persona más creativa?

Robert Dils elaboró con él una técnica de PNL. En ella se basan estos pasos.

No es necesario que montes habitaciones, pero es conveniente que busques espacios concretos o rincones, pues la configuración y organización de espacios afecta a nuestros estados y, por tanto, a nuestras competencias.

Lo importante es generar el estado interno que corresponde a cada uno de esos tres aspectos. Y para generar ese estado es importante que conectes con tus emociones, pues es lo que mueve la energía dentro de tí.

1º) Tu yo Soñador

Ve a tu “rincón del soñador”,  recuerda actividades y hechos en los que eres creativo, te sientes inspirado, fluyes y disfrutas. Un viaje, un proyecto fabuloso, un instante especial, etc. Busca en tus recuerdos para encontrar esos momentos en que has sido o sueles ser creativo. Quédate con un recuerdo. Ahora revívelo en ti todo lo fuerte y completamente que puedas. Recuerda: la clave es conectar con las emociones del recuerdo y que se expresen en tu cuerpo. Lo que estamos haciendo con ello es buscar tus propios recursos relacionados con la creatividad para traerlos al presente.

2º) Tu yo realista

Ahora ponte en tu “rincón del realista”. Recuerda momentos en que eres realista, piensas con sensatez y con los pies en el suelo. Conecta con alguno en especial. Siéntete en ese estado, házlo tuyo.

3º) Tu yo crítico.

Ahora conecta con esa parte más crítica y ocupa el “rincón del crítico”. Conecta con esos momentos en que tus juicios son más afilados, analizando a fondo pros y contras.

Ahora aborda el asunto, problema o proyecto.

4º) Piensa en un problema o un proyecto en el que necesites encontrar opciones y soluciones, que se tenga que resolver de manera creativa. Puede ser un problema personal, laboral, un proyecto, etc.

5º) Entra en tu estado creativo de nuevo ocupando esa posición.

La pregunta clave aquí es: ¿A dónde queremos ir? ¿Qué queremos conseguir?

¿Cómo ve el problema o proyecto tu yo creativo? Genera muchas ideas, no te bloquees. Echa fuera la voz de tu crítico interno; ahora todo vale, no se juzgan las ideas. Disfruta.

Preguntas que se plantea el Yo-soñador:

  • ¿Cuál es mi objetivo?
  • ¿Qué tipo de resultados espero obtener?
  • ¿Para qué lo quiero?
  • ¿Cuál es el propósito?
  • ¿Qué beneficios obtendré al conseguirlo?

6º) Ocupa la posición del realista.

La pregunta clave es: ¿Cómo podemos llegar a eso?

Entra en ese espacio del “realista” y actúa con su estrategia. Ahora puedes revisar todas las ideas que has generado, eligiendo las que consideras más adecuadas o abordables. Establece criterios claros para clasificarlas o elegirlas.  Quédate con varias de ellas como “finalistas”.

Preguntas que se plantea el Yo-realista:

  • ¿Cuándo se alcanzará el objetivo?
  • ¿Quién está implicado?
  • ¿De qué forma se llevará a cabo?
  • ¿Cúal es el primer paso para alcanzar el objetivo?
  • ¿Cuáles son los indicadores que nos mostrarán que nos estamos aproximando al objetivo?

7º) Ahora ocupa la posición de tu yo crítico.

La pregunta clave es: ¿Se puede llegar?

Ya puedes aplicar tu mirada más analítica y crítica sobre esas ideas destiladas. Puedes descomponer la idea o solución en múltiples aspectos y analizarlos más pormenorizadamente.

Preguntas que se plantea el Yo-crítico:

  • ¿A quién afectará la nueva idea?
  • ¿Qué necesitamos para llevar adelante la nueva idea?
  • ¿Cuál es la mayor preocupación al respecto ?
  • ¿Hay personas afectadas ?¿Qué razones podría tener la persona afectada para oponerse a la nueva idea?
  • ¿Qué tiene de positivo la forma actual de hacer las cosas?
  • ¿Cómo podemos mantener lo positivo de la forma actual e implementar la nueva idea?
  • ¿Con qué recursos cuento, qué habilidades, tiempo, entusiasmo, dinero,….., personas?

8º) Segundo recorrido pasando por las tres fases.

Tras la crítica de tu plan retrocede a la posición del soñador y deja que se te ocurran nuevas ideas sobre cómo puedes considerar todo lo que has experimentado en la posición del realista y del crítico. Vuelve a recorrer las tres posiciones, hasta que el plan te sea satisfactorio.

¿Quieres ser un docente creativo? empieza por estar preguntas:

  • ¿Qué vas a hacer para que este curso sea extraordinario?
  • Si fueras el docente más extraordinario del mundo, ¿Qué haces, cómo, qué marca la diferencia?
  • ¿Cómo son mis clases entonces?
  • Imagina que has mejorado como docente. ¿Qué has hecho para conseguirlo?

Para ser creativos hay que comenzar por imaginar, crear realidades en lo subjetivo. Sólo que la creatividad no se queda en la imaginación, sino que lleva a la materialización de lo imaginado.

Saber más:

Reportaje: Redes Robert Dilts – La creatividad