¿Qué factores hacen que aprendamos mejor? ¿Si los conociéramos, eso nos impulsaría a cambiar nuestra práctica docente?
Sobre ello estuvimos compartiendo el pasado viernes 12 de Marzo,  desde los Centros de Adultos de la Región de Murcia, formándonos y actualizando nuestra práctica docente con esta formación a través del CPR Murcia “Educar para ser: 8 Claves para el bienestar, la motivación y el sentido en Educación”, cuya máximo objetivo es humanizar la educación desde las evidencias que nos llegan de las Neurociencias, la investigación metodológica y pedagógica.

ANA FORÉS, DE LA CÁTEDRA DE NEUROEDUCACIÓN DE LA UB

En nuestra 4ª sesión formativa Ana Forés, recién aterrizada del III Congreso Internacional de Neuroeducación, aportó las claves de la Resiliencia y de la mejora de los aprendizajes desde las evidencias que desde la cátedra de Neuroeducación va manejando Ana Forés y sus colegas desde la Universidad de Barcelona.

Con Ana he compartido la creación de un libro junto a otros 12 docentes que ha terminado editando la editorial SM: “Educar para Ser: el reto de acompañar en la búsqueda de sentido”. Y sólo nos conocemos personalmente a través de  video conferencia. Pero desde el primer momento la sensación de cercanía y sintonía son evidentes.

 En estos momentos de pandemia (y sus efectos en toda la sociedad y en la Educación) Ana arrancó su intervención resaltando el coraje y la resiliencia humana citando a Marina Garcés:

“Cuidarnos es la nueva revolución”; cuidarnos para cuidar.

Boris Cyrulnik nos recuerda que “el elemento clave de la resiliencia es un otro”.

A continuación expuso las conclusiones de un reciente estudio de la Fundación SM (dirigido por Marchesi) sobre el impacto del confinamiento en la Educación y que resumimos en este gráfico.

SALIR DE LA CRISIS APRENDIENDO

 Dentro de estas crisis que atravesamos, ¿por qué vemos tanto lo negativo?

¿Predisposición cerebral? ¿Cultura?

Pues ambas cosas… Por un lado el cerebro está entrenado para la supervivencia y genera un estado de alerta.

Por otra hay creencias sociales arraigadas que llevan al discurso de “todo está mal”, lo que produce a su vez una victimización que considera innecesario el esfuerzo, ya que somos incapaces de salir de esta situación.

Vemos la vida según somos y estamos; a partir de nuestras creencias generamos sesgos cognitivos y filtros con los que construimos nuestro “mapa” subjetivo del mundo.

“Hay que proyectar futuro en los jóvenes y en nuestros alumnos”, dice Ana Forés.

“Todo irá bien”; no todo, está claro; pero hay que aportarles esperanza.

Nuestra mirada potenciadora de los aprendizajes debe portar confianza y autoestima; curiosamente dos claves también del bienestar docente. Y esa mirada se apoya en el aula a través de pequeños gestos y estrategias, como “pequeños empujones” o resortes para generar los aprendizajes.

Marina Garcés nos invita a mejorar la Educación a través de mejores preguntas:

“¿Cómo educar?” nos lleva a centrarnos en los docentes.

“¿Cómo aprendemos?” nos enfoca en los estudiantes.

No caigamos tampoco en buscar “cómo aprendemos mejor” a través del “más” (más tiempo, más deberes, más actividades).

En diseño me enseñaron hace años que “menos es más”.

En Educación más no quiere decir mejor en términos de eficacia y rendimiento.

El leit motiv de nuestras escuelas debería ser “aprender a vivir juntos”. Todos los niños pasan por la escuela, por lo que es la oportunidad de ser una escuela de aprendizajes donde también aprendamos a vivir en sociedad.

APRENDER A LO LARGO DE LA VIDA

En relación a la Educación Permanente, las ganas de aprender no tiene límite de edad. Todos somos capaces de seguir aprendiendo si queremos, si tenemos un “para qué”, un motivo.

Y para ello tenemos 3 puertas al aprendizaje:

–       Curiosidad: a través de experiencias significativas, relevantes, contextualizadas a los intereses de quien aprende.

–       Sorpresa y novedad (en su justa medida).

–       Gestión de la atención.

CLAVES PARA EL APRENDIZAJE

Podemos aplicar en las aulas los siguientes principios de la Neuroeducación:

1º) Cada cerebro es único; la educación es inclusiva sí o sí.

2º) Cada persona tiene potencialidades diversas.

3º) Partimos de experiencias previas diferentes, por lo que cada uno aprende hibridando de manera única lo nuevo con lo existente.

4º) El cerebro está en cambios constantes.

5º) La neuroplasticidad debe ser tenida en cuenta.

6ª) La atención es esencial en el aprendizaje y la memoria.

 Ana Forés también destacó el papel del error en el aprendizaje, algo que socialmente castigamos y de cómo llevar al aula pequeñas prácticas para incorporarlo.

 Los meta análisis de Jhon Hattie (“Visible Learning”)nos descubren los factores que más afectan a los aprendizajes de los alumnos. Y no son grandes cosas, ni complejas. La cooperación eficiente en el trabajo de los profesores o las expectativas de docentes y alumnos son de los factores que más influyen en su mejora. Aquí dejamos su penúltimo ranking:

 CLAVES PARA LA RESILIENCIA

Para concluir Ana nos aportó las Claves para la Resilencia:

  • Humor; desdramatizar las situaciones que vivimos.
  • Creatividad para transitar caminos neurológicos nuevos y encontrar soluciones nuevas.
  • Potenciar la autoestima con redes de apoyo docentes, alumnos y familias.
  • Desarrollar una mayor introspección, reconocer qué sentimos, comprender cómo actuamos
  • Mejorar nuestra atención, incluso desde vivir el presente con una mayor apreciación por lo positivo, la belleza y lo bueno.
  •  Tener un sentido y propósito en la vida; contestar a la pregunta: “¿Qué me mueve?”

Curiosamente son claves que estamos abordando en el itinerario formativo de este curso que esperamos nos ayuden a mejorar nuestro bienestar docente, a ser más resilientes y a encontrar un mayor sentido y motivación a la maravillosa tarea de Educar.

Agradecemos mucho a Ana Forés su implicación en esta formación y sus valiosos conceptos que nos ayudan a construir una nueva cultura educativa más humanizada, creativa e innovadora.

Imagen destacada de portada: Photo by Ben White on Unsplash

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